Carmen Calatayud
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Una vez depositados los embriones en el útero, la paciente es llevada a su habitación para que guarde reposo durante un tiempo, antes de regresar a su tarea habitual.

Una vez transferidos, los embriones no se caen, por mucho que la paciente se ponga de pie o se mueva. La minúscula gotita de medio de cultivo que los contiene queda adherida a las paredes del útero. El reposo post-transferencia es, seguramente, exagerado, pero se trata de evitar, sobre todo, esfuerzos que pudieran producir contracciones uterinas que expulsaran el embrión. Por ello, se aconseja un reposo relativo durante la semana siguiente a la transferencia, pero siguiendo con una actividad normal. Los embriones son microscópicos. Aquellos que no implantan, sencillamente se reabsorben y desaparecen.

Sin embargo, es muy importante mantener la administración de progesterona para conseguir un desarrollo óptimo del endometrio, ya que esto es imprescindible para que el embrión pueda implantar correctamente. Unos días después de la transferencia, se llevará a cabo una determinación de progesterona en sangre, para valorar si hay que hacer algún cambio en la dosis o en la vía de administración.

Aproximadamente dos semanas después de la transferencia, se realizará la prueba de embarazo y una semana más tarde se podrá visualizar el saco embrionario dentro del útero; a la siguiente semana, se podrá confirmar el latido del corazoncito del embrión.

Desde la transferencia hasta la prueba de embarazo, es posible que la paciente no note absolutamente nada, esté o no embarazada. En otras ocasiones puede apreciar pequeñas molestias similares a las de una menstruación y que son debidas a la recuperación del tamaño normal de los ovarios, que seguramente estarán muy aumentados por la estimulación de la ovulación. También es posible que ocurra un pequeño sangrado debido a la implantación embrionaria o a pequeñas descamaciones de parte del endometrio. Ninguno de estos signos nos orientan sobre si hay o no embarazo y sólo cuando se realice la determinación en sangre de la hormona beta-hCG, aproximadamente dos semanas después de la transferencia, sabremos si se ha conseguido o no la gestación.
 
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