Carmen Calatayud
Soy la Dra. Calatayud
¿cuál es tu caso?
[wpforms id="765"]

Pide tu cita

¿Tienes dudas?

En plena polémica sobre los bancos de semen que envían muestras a pacientes y parejas europeas para realizar una inseminación artificial en su propia casa, desde CREA queremos manifestar nuestra opinión y, por ello, desglosamos a continuación las seis razones por las que no recomendamos llevar a cabo una inseminación de este tipo en casa, sin ayuda médica ni el instrumental adecuado.

1. La inseminación artificial casera no tiene garantía sanitaria. Internet está plagado de información sobre reproducción asistida y, por supuesto, no es difícil encontrar artículos, foros e, incluso, vídeos en los que se detalla cómo llevar a cabo una inseminación artificial en casa. Sin embargo, es imposible realizar una inseminación artificial con un kit casero de forma correcta, ya que se trata de un procedimiento que, si se realiza de manera incontrolada y sin el empleo de material esterilizado, puede acabar produciendo una infección uterina y/o una peritonitis aguda. Para llevar a cabo de forma correcta la inseminación artificial es necesario atravesar el moco cervical para poder llegar al útero, previa separación de las paredes vaginales. Si no contamos con el material adecuado ni con la ayuda de un experto no estaremos libres de riesgos y complicaciones, lo que en el futuro puede causar esterilidad.

2. En España es ilegal. La inseminación casera es una inseminación artificial, exactamente igual que las que se realizan en las clínicas de medicina reproductiva. Como tal, está regulada por la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, que manifiesta que solo se pueden llevar a cabo este tipo de tratamientos en centros autorizados y con la intervención de profesionales sanitarios. Así mismo, la captación del donante de semen, la selección, los análisis y las pruebas que se le realizan, así como la congelación de la muestra obtenida y su transporte, son actividades que están reguladas por la misma ley y el Real Decreto 9/2014, entre otros, lo que no deja duda de que las muestras de semen para las inseminaciones caseras también deben cumplir con los requisitos que se especifican en ellas.

3. Es ilegal que un paciente compre una muestra de semen de manera directa. De acuerdo con el artículo 6.5 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida, en España es ilegal comprar muestras de semen para utilizarlas fuera de un centro de reproducción asistida. Los bancos de semen españoles están autorizados y perfectamente controlados, tanto a nivel nacional como europeo y, entre otras cosas, la normativa exige a los bancos españoles remitir muestras de semen exclusivamente a centros que han demostrado estar también autorizados. Ni siquiera puede enviarse, por ejemplo, una muestra de semen a un ginecólogo no especializado y autorizado específicamente para hacer tratamientos de reproducción asistida. No tiene sentido, por tanto, que un banco, por el hecho de estar ubicado fuera de nuestro país, pueda saltarse todos estos controles de calidad.

4. Con la inseminación casera no ahorrarás dinero. Cuando se escoge una muestra con parámetros muy concretos, esta puede llegar a costar lo mismo o más que una inseminación artificial en una clínica especializada española. Hay páginas web en las que se ofrece la elección de detalles como el color de ojos y pelo, la altura o el peso. Cuando no, otras características como las aficiones, el tono de voz, etc., que se sabe que no son expresamente hereditarias, sino que se adquieren con el devenir de la vida. Cuanto más detallado es el pedido de la muestra, mayor será el precio de la misma. Además de ello, y aunque en estos bancos se ofrecen muestras de semen de varias calidades, se acaba recomendando a las pacientes abaratar costes comprando muestras con menor concentración de espermatozoides, lo que hace que la tasa de embarazo sea aún menor y, por tanto, se acaben necesitando más inseminaciones para lograr el éxito.

5. La inseminación casera vaginal con jeringa presenta bajas tasas de éxito. Y se trata de algo que está científicamente probado y ampliamente documentado. Existen dos tipos de inseminación: la intrauterina (IAU) y la vaginal o cervical. Las que realizan las clínicas de reproducción asistida son las intrauterinas, pues en ellas, tras seleccionar los mejores espermatozoides y capacitarlos para que recuperen la calidad que han perdido por la congelación, estos son depositados, con una finísima cánula y mediante un procedimiento indoloro, en el interior de la cavidad uterina, pasando así la barrera que supone el cérvix (el cuello uterino). Esto proporciona una tasas de embarazo superiores a las que se obtienen de forma natural, es decir, teniendo relaciones sexuales. El depósito de los espermatozoides en la cavidad intrauterina solo puede hacerlo un médico experto con material estéril y específico para este tratamiento. Si se introdujera el semen sin capacitar en la cavidad uterina, se podría producir una reacción anafiláctica debido a las sustancias que forman parte del plasma seminal, que es el líquido en el que se encuentran los espermatozoides. En la inseminación vaginal (la única que se puede hacer en la inseminación casera), los espermatozoides, una vez descongelados, sin haberlos mejorado y sin haber separado los vivos de los muertos ni los de mejor movilidad del resto, son depositados en la vagina, donde se diluyen en el flujo, llegando solo una mínima cantidad de ellos al cérvix y una cantidad aún menor al interior de la cavidad uterina. El proceso es absolutamente distinto a una eyaculación natural, en la que los espermatozoides son inyectados en el moco cervical y el plasma seminal induce una serie de contracciones uterinas que ayudan al ascenso de los espermatozoides hasta las trompas. Por todo ello, la inseminación vaginal ofrece unas tasas de gestación inferiores a la mitad que las conseguidas mediante inseminación intrauterina. La mayoría de las mujeres que recurren a este tratamiento no quedan embarazadas y, en la mayor parte de los casos, acaban acudiendo a un especialista en medicina reproductiva para conseguir una gestación.

6. Además de perder dinero, estarás perdiendo tu tiempo. Y, con mucha frecuencia, el tiempo es un factor fundamental en reproducción asistida, tanto por la edad de la mujer como por otros condicionantes. Si tras un año manteniendo relaciones sexuales sin protección y calculando los días fértiles no has conseguido el embarazo, es recomendable consultar con un especialista en fertilidad. Puede ocurrir que el tratamiento indicado no sea la inseminación artificial, sino que quizá esté más indicado otro tipo de tratamiento. En medicina lo fundamental es partir de un buen diagnóstico para valorar si es necesario recurrir a un tratamiento de reproducción asistida y, en ese caso, poder llevar a cabo aquel que sea más sencillo y ofrezca las mayores garantías de eficacia y seguridad.

Todos estos motivos nos llevan desaconsejar claramente la compra de muestras de semen de donante para la realización de una inseminación casera, ya que creemos que, además de que puede ocasionar problemas de salud, es inseguro y muy poco efectivo. 

Si tienes cualquier duda o consulta sobre tu fertilidad o quieres conocer los tratamientos que podemos ofrecerte en CREA, puedes ponerte en contacto con nosotros. Tu primera cita es gratuita.

 

¿Te ha gustado? Comparte esta noticia
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone