• En España la edad media de acceso a la maternidad es de 30,7 años, la segunda mayor en Europa. En reproducción asistida, ya está cerca de los 38 años
  • La preservación de la fertilidad ofrece, tanto por causas médicas como sociales, a mujeres, hombres y niños la posibilidad de congelar sus gametos para formar una familia en el futuro

Valencia, 9 de marzo de 2017.- CREA, centro médico de reproducción asistida, ha registrado durante los últimos 5 años un aumento del 30% en el número de pacientes que han acudido a la clínica para preservar su fertilidad, tanto por cuestiones sociales como por temas médicos.

Este incremento puede tener su explicación en los últimos datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que revela que en 2015 el número total de defunciones volvió a superar el total de nacimientos, lo que refleja, además del inevitable envejecimiento de la población española actual, el acceso cada vez más tardío a la maternidad, que se ha visto incrementado en más de un año en los últimos 10 años y que, en 2015, fue de 30,7 años. Se trata de una cifra que continúa creciendo año tras año y que es aún mayor cuando se trata del acceso a los tratamientos de reproducción asistida, con una edad que prácticamente roza los 38 años.

Datos similares que se reflejan también en el último informe de Eurostat (8 de marzo de 2017) que, un año más, informa de que, en 2015, aunque España fue el quinto país de Europa en número de nacimientos (418.400), las españolas (30,7 años), junto a las italianas (30,8 años) siguen siendo las mujeres que más retrasan su maternidad de todo el continente, cuya edad media está en torno a los 28,9 años. También cabe destacar que, en relación a la media europea, la tasa de fertilidad española es la cuarta más baja (1,33), solo superando las de países como Portugal, Polonia y Chipre. La más alta es la de Francia, con 1,96 puntos, todavía lejos de la tasa de reposición, que se situaría en 2,1 puntos.

Así mismo, los últimos datos del INE (2015), señalan que la tasa de natalidad registrada en España era de tan solo 9 nacidos por cada 1.000 habitantes, un 15% menor que la de 2010. La tasa de fecundidad también ha sufrido un acusado descenso en los últimos años; concretamente de más del 6%, siendo actualmente de 38,9 bebés nacidos por cada 1.000 mujeres.

“Hoy en día nos encontramos con un panorama muy complicado que no favorece en absoluto a la maternidad: la crisis económica que hemos sufrido en los últimos años se suma a otras cuestiones, como el deseo de tener una carrera profesional exitosa, la necesidad de anticipar el ahorro antes de plantearse formar una familia o la falta de una pareja estable. Junto a los temas puramente médicos, estos son los factores por los que se pospone cada vez más la maternidad en nuestro país”, explica la doctora Carmen Calatayud, co-directora de CREA.

Preservación de la fertilidad, una inversión de futuro

Cada mujer nace con un número limitado de óvulos, que va perdiendo con el paso de los años. A partir de los 35 años, queda apenas un 10% de la reserva inicial. Esto se acompaña de una reducción en la calidad ovocitaria, por lo que las posibilidades de gestación de la mujer se ven mermadas con la edad y, conforme pasa el tiempo, este deterioro es progresivo. A este respecto, la doctora Calatayud comenta: “Esta es la razón por la que debemos hacer hincapié en la importancia de tomar conciencia sobre la necesidad de tener en cuenta que, si una mujer tiene el deseo de ser madre pero cree que todavía no ha llegado su momento, es recomendable que preserve su fertilidad para que pueda tener más probabilidades de tener descendencia con sus propios óvulos en el futuro”.

La preservación de la fertilidad consiste en someter a los óvulos de mejor calidad a una congelación ultrarrápida con nitrógeno líquido a -196ºC, en un procedimiento que se denomina vitrificación, por el que años después estos podrán ser descongelados, conservando  las mismas características y propiedades que tenían en el momento de la vitrificación. “Es, por tanto, aconsejable, llevar a cabo la vitrificación de gametos cuando todavía existe una adecuada reserva ovárica, es decir, antes de los 35 años. A medida que avanza la edad los ovocitos pueden tener peor supervivencia, además de mayor número de alteraciones cromosómicas y, por tanto, se reducirían las probabilidades de embarazo”, argumenta la doctora.

Cuando es la enfermedad la que compromete la fertilidad

Este tipo de procedimientos también juegan un papel fundamental en casos de índole médica pues, algunos tratamientos, como los oncológicos, pueden dañar de forma severa o irreversible la fertilidad de los pacientes. En estos casos es fundamental la colaboración de un equipo multidisciplinar de profesionales médicos entre los que esté presente desde el diagnóstico de la patología un especialista en fertilidad, que ofrezca al paciente la posibilidad de preservar sus gametos sin comprometer el tratamiento de su enfermedad. Así mismo, cada paciente es único y, por ello, su tratamiento de preservación de la fertilidad también se debe personalizar lo máximo posible para conseguir obtener los mejores resultados.

Una vez la enfermedad ha sido superada, los pacientes que preservaron su fertilidad tendrán la oportunidad de cumplir su deseo de ser padres. Tal y como comenta la doctora Calatayud: “Gracias a los avances en medicina reproductiva, la aparición de un cáncer no supone una renuncia a tener descendencia, ya que a través de la preservación de la fertilidad podemos ofrecer, tanto a niños como a adultos, la posibilidad de congelar sus gametos para que puedan decidir formar o no una familia con su propio material genético tras haber superado su enfermedad. Además del cáncer, este tratamiento se recomienda en casos de pacientes con endometriosis, antecedentes de menopausia precoz, enfermedades autoinmunes o previo a una cirugía ovárica o tratamiento gonadotóxico”.

Para obtener resultados óptimos en este tipo de tratamientos es importante contar siempre con la tecnología más avanzada, tanto en congelación celular como en el mantenimiento posterior de las muestras, aspectos que permiten ofrecer mayor seguridad y eficacia. “Además”, manifiesta la doctora Calatayud, “los avances como la vitrificación o la utilización de tecnología láser han supuesto una auténtica revolución en reproducción asistida y permiten que los gametos y embriones criopreservados tengan idéntica capacidad de implantar y dar lugar a un bebé sano que los embriones y gametos en fresco. También los nuevos bancos, con abastecimiento continuo de nitrógeno líquido y control telemático con alarmas para todos los factores críticos, garantizan un mantenimiento estable de las muestras, sin cambios de temperatura”.

Además de las indicaciones anteriores, existen otras, no tan médicas, como la congelación de una muestra de semen antes de la realización de una vasectomía o durante un tratamiento de reproducción asistida cuando el varón no puede estar presente o, incluso, si se tienen dificultades para obtener la muestra. “En definitiva, y gracias a la preservación de la fertilidad, hoy en día la ciencia nos permite sortear las cuestiones médicas y mueve las agujas del reloj biológico a nuestro favor para que podamos seguir cumpliendo el sueño de ser padres de todos nuestros pacientes”, concluye la doctora Calatayud.

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