Carmen Calatayud
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Pruebas diagnósticas

¿Qué son las pruebas diagnósticas de fertilidad?

La esterilidad es cosa de la pareja y, por tanto, se deben estudiar ambos miembros de la misma. En primer lugar se realiza una historia clínica en la que se recogen los antecedentes familiares y personales, así como la historia ginecológica. Esto ya nos orientará hacia las pruebas diagnósticas más adecuadas en cada caso. La aportación de información previa por parte de la paciente evitará la repetición de pruebas y acortará el tiempo para el diagnóstico.

Pruebas diagnósticas femeninas

Debemos comprobar que las distintas funciones del aparato reproductor femenino y su anatomía son correctas.

Factor ovárico: ovulación

La dotación de ovocitos va disminuyendo con el paso del tiempo y hemos de valorar cuál es la reserva ovárica que tiene la mujer, además de si ovula correctamente. Para ello, se puede evaluar la hormona antimülleriana (AMH), que nos informa de la reserva ovárica; o realizar un recuento de folículos antrales (RFA) mediante ecografía en los primeros días de ciclo para ver cuántos folículos tiene cada ovario.

Con estos dos parámetros podemos valorar si la mujer es una normo, baja o alta respondedora, lo que nos orienta sobre sus posibilidades reproductivas. Para valorar el funcionamiento de las dos fases del ciclo se realizan unas determinaciones hormonales.

En la primera fase del ciclo comprobaremos si hay alteraciones en las hormonas que intervienen en el desarrollo folicular, para así poder diagnosticar si se trata de un ovario poliquístico, una hiperprolactinemia, una alteración tiroidea o un fallo ovárico. También nos sirven para conocer de antemano si la paciente se va a comportar como una baja, normal o alta respondedora al tratamiento. Dependiendo de los resultados, a veces se hace necesario ampliar el estudio hormonal (test de clomifeno, valoración de ovario poliquístico).

En la segunda fase del ciclo controlaremos la progesterona, que es la hormona que se encarga de mantener las condiciones adecuadas en el caso de que haya gestación.

Factor tubárico y uterino

La patología tubárica representa aproximadamente un 40% de los casos de infertilidad femenina. Para que pueda producirse la fecundación, las trompas de Falopio deben ser permeables y estar funcionando adecuadamente. No hay ninguna prueba para comprobar la funcionalidad, pero sí que existen varias pruebas que nos permiten conocer la permeabilidad tubárica.

Histerosalpingografía (HSG)
Radiografías con contraste que permiten ver el trayecto del mismo desde el cuello del útero pasando por útero, trompas y su salida a peritoneo. Es el método de elección, aunque hay que tener presente que existen los falsos positivos.

Este método no solo nos da información del paso de contraste a través de las trompas, sino también del interior de la cavidad uterina, que puede no ser uniforme, haciéndonos sospechar la presencia de miomas, tabiques…

Histerosonosalpingografía (HSSG)
Visualiza en tiempo real mediante ecografía el paso de suero fisiológico desde el cuello hasta las trompas. Se usa como alternativa a la HSG en caso de alergia a contraste.

Laparoscopia (LPC)
En determinados casos, hay que recurrir a la laparoscopia como técnica diagnóstica que a la vez nos sirve para resolver ciertos problemas, como la presencia de endometriomas y focos endometriósicos en los ovarios, miomas, adherencias…

Permite visualizar las trompas en directo y comprobar si hay adherencias, así como visualizar la salida del contraste.

Endoscopia transvaginal
Consiste en hacer una histeroscopia (introducir una óptica en el útero a través de la vagina para visualizarlo por dentro).

Histeroscopia
Otras veces, cuando la alteración se encuentra en el interior de la cavidad uterina, como puede ser un pólipo, un tabique, un mioma, sinequias…, la técnica que se utiliza es la histeroscopia, que consiste en introducir una óptica a través del cuello del útero para visualizar la cavidad e intervenir en el caso de que sea necesario.

Factor cervical e inmunológico

Son alteraciones en el moco cervical debidas a infecciones, inflamaciones, escasez, mala calidad, presencia de anticuerpos antiespermatozoide que son suficientes para bloquear el paso de los espermatozoides al interior de la cavidad uterina. Existen varias pruebas que se pueden realizar:

Test postcoital
Con la realización de un test postcoital podemos detectar la presencia o ausencia de espermatozoides móviles en el moco cervical unas horas después de haber mantenido relaciones sexuales.

Test inmunológico in vitro
Una prueba más completa es el test inmunológico in vitro en el que, además de analizar las características del moco cervical y del semen, podemos comprobar si los espermatozoides son capaces de atravesar ese moco, así como la presencia de anticuerpos antiespermatozoide en el moco cervical y en el plasma seminal.

Prueba de cánula
Consiste en hacer pasar una cánula de transferencia embrionaria a través del cérvix para valorar si el paso es correcto y/o dificultoso.

Cervicohisteroscopia
Consiste en la introducción de una óptica para visualizar el canal y eliminar posibles adherencias si las hubiera.

Pruebas diagnósticas masculinas

Al menos la mitad de las parejas que tienen problemas de fertilidad presentan mala calidad en el semen. En muchas clínicas, la mayor parte de las pruebas son realizadas a la mujer, mientras que el tratamiento del factor masculino se limita a realizar un análisis de semen y a hacer que los espermatozoides fecunden realizando una u otra técnica de reproducción asistida, pero sin saber realmente cuál es la causa que hace que el semen esté mal.

En CREA pensamos que el varón debe ser estudiado y tratado exactamente igual que se hace con su pareja, por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque una mala calidad seminal puede estar ocasionada por una enfermedad general que puede derivar en consecuencias más graves, como alteraciones endocrinas, alteraciones genéticas, neoplasias…, y que no puede ser tratada si no es estudiada. En segundo lugar porque, si conocemos cuál es la causa por la que el semen está mal, podremos aplicar, en muchas ocasiones, un tratamiento específico para solucionarla y así evitaremos tener que recurrir a técnicas de reproducción asistida más complejas.

El diagnóstico del factor masculino es fundamental y verdaderamente sencillo para el paciente ya que, en la mayoría de los casos, se limita al estudio de la calidad del semen, a la realización de una ecografía genital y una toma de sangre para la valoración hormonal y genética, cuando es necesaria.

Según los resultados, en CREA sabremos si hay que realizar alguna prueba complementaria para, por ejemplo, descartar el riesgo de transmitir alguna enfermedad genética a la descendencia y, sobre todo, para saber qué tratamiento será el más adecuado en cada caso concreto.

Siguiendo esta pauta de estudio integral de ambos cónyuges, podemos afirmar que prácticamente la totalidad de las parejas afectadas por un factor masculino tratadas en CREA logran finalmente conseguir el embarazo.

Análisis computerizado del semen

En CREA contamos con los sistemas más avanzados para el análisis del semen que permiten conocer de forma objetiva datos sobre la movilidad, la velocidad o el número total de espermatozoides con un adecuado desplazamiento lateral de la cabeza.

Morfometría espermática

La valoración estricta de la morfología de los espermatozoides nos aporta un pronóstico sobre su capacidad de fecundar. En CREA este estudio se realiza mediante avanzados sistemas de análisis de imagen llevados a cabo por personal especializado en espermiología clínica.

Estudio de la meiosis

El estudio de la meiosis permite valorar si se originan alteraciones cromosómicas en el momento de la producción de los espermatozoides dentro de los testículos. Estas alteraciones pueden estar relacionadas con abortos o con fracasos en los tratamientos de reproducción asistida.

Valoración genética

El FISH (Fluorescence In Situ Hybridization, por sus siglas en inglés) se realiza en muestras de semen de pacientes en los que se necesitan analizar los cromosomas de los espermatozoides. Este permite estudiar alteraciones numéricas y estructurales de los cromosomas de los espermatozoides (aneuploidías, traslocaciones, microdeleciones).

Tratamientos quirúrgicos avanzados

Una vez diagnosticado el origen del factor masculino, no siempre se puede aplicar a un tratamiento médico para corregir la causa por lo que, en determinados casos, se debe recurrir a técnicas quirúrgicas.

Esto es lo que ocurre en el caso del varicocele, que cursa con molestias, así como en los casos de pacientes con vasectomía previa. En CREA el varicocele se trata mediante embolización venosa, evitando así la cirugía convencional y, con ello, la anestesia general, la herida con puntos de sutura, el ingreso hospitalario de estancia prolongada, etc.

En los casos de pacientes que presentan una obstrucción de la vía seminal, se realiza la aspiración espermática bajo anestesia local (TESA) y se combina con técnicas de microinyección espermática (ICSI). Ambos tratamientos aportan altas tasas de éxito. Este mismo tratamiento, TESA, se utiliza en los casos de varones con vasectomía previa que desean tener de nuevo descendencia.

En CREA aplicamos siempre el tratamiento más sencillo, efectivo y seguro posible.

Fragmentación del ADN espermático

Hoy en día sabemos que existen determinadas patologías que provocan una fragmentación del ADN de los espermatozoides y que, dependiendo del grado de afectación de los mismos, puede ser la causa de fallos de implantación y abortos de repetición.

La fragmentación del ADN espermático, tal y como indica su nombre, se refiere a aquellas roturas o lesiones en el material genético del espermatozoide. A mayor número de lesiones, menores serán la integridad del material genético y las probabilidades de que se produzca un embarazo a término.

En CREA, valoramos la fragmentación del ADN espermático con la técnica TUNEL combinada con la valoración de la Caspasa 3 activa. TUNEL consiste en una reacción enzimática en la que en cada rotura del ADN se unirán nucleótidos marcados con fluorocromos. De esta forma, se marcan las roturas de simple y doble cadena.

La Caspasa 3 Activa es una proteína que juega un papel fundamental en la ejecución de la apoptosis. Esta proteína es iniciadora de la cascada de activación de DNAasa, enzima que produce roturas en la cadena de ADN.

Además, en CREA estudiamos la fragmentación del ADN espermático a tres tiempos, lo que se conoce como dinámica de la fragmentación del ADN espermático. Es decir, estudiamos la muestras tras la recogida (t’0), dos horas después (t’2) y 24 horas después de recoger la muestra de semen (t’24).

La fragmentación del ADN espermático se realiza en los siguientes casos:

  • Varones con factor masculino severo (bajo recuento, motilidad o morfología).
  • Prostatitis y enfermedades inflamatorias crónicas.
  • Mala calidad embrionaria.
  • Abortos de repetición.
  • Infertilidad de causa desconocida.

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“Me siento profundamente agradecida ya que todos me habéis ayudado en mayor o menor modo a que el diminuto “garbancito” continúe creciendo día a día”

Irene Pérez, paciente de CREA Valencia

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