Carmen Calatayud
Soy la Dra. Calatayud
¿cuál es tu caso?
[wpforms id="765"]

Pide tu cita

¿Tienes dudas?

RECREATE Nº9

RECREATE Nº9

Descarga gratis nuestra revista

En este número...
  • FORTUR 2017, encuentro sobre turismo de salud y bienestar
  • Quedarse embarazada con síndrome de ovario poliquístico
  • Nuestra experiencia con el sistema de cultivo embrionario Time-Lapse

El embarazo es cosa de dos

La infertilidad ha sido entendida, tradicionalmente, como un problema propio de la mujer. Sin embargo, en tan solo el 35% de los casos el factor femenino es el único responsable. En otro 35% de los casos, es el factor masculino el que dificulta la concepción y, el 30% restante, se reparte entre un 20% que corresponde a un factor mixto y un 10% que representa el origen en una causa desconocida. Viendo estos datos, podemos afirmar que se trata de un problema de la pareja, no solo de la parte femenina de esta.

Normalmente, cuando una pareja acude a una clínica de medicina reproductiva, los especialistas se centran en la mujer, realizándole un sinfín de pruebas y análisis para determinar el origen del problema. Por el contrario, el tratamiento del factor masculino se limita a llevar a cabo un sencillo análisis de semen y, con un total desconocimiento de la causa por la que este está mal, a tratar de que los espermatozoides fecunden con una u otra técnica de reproducción asistida.

Sin embargo, en CREA pensamos que el varón debe ser estudiado y analizado exactamente igual que la mujer, por dos razones fundamentales: en primer lugar, porque una mala calidad seminal puede tener su origen en una enfermedad hasta ese momento desconocida que, por tanto, puede derivar en consecuencias más graves, como alteraciones endocrinas, genéticas, neoplasias… Y, en segundo lugar, porque solo cuando conocemos la razón por la que el semen está mal, podremos aplicar un tratamiento específico para solucionar el problema y evitar, de esta forma, tener que recurrir a técnicas reproductivas más complejas.

El estudio del factor masculino es sencillo y rápido ya que, en la mayor parte de los casos, se limita a un análisis de la calidad del semen, a la realización de una ecografía genital y a un análisis de sangre para la valoración hormonal y genética, cuando esta es necesaria.

En el caso de la mujer, realizamos una historia clínica en la que recogemos todos los antecedentes familiares y personales, así como la historia ginecológica. Esta información hace que se evite la repetición de pruebas y acorta el tiempo para el diagnóstico.

De esta manera, tras la extracción y análisis de los resultados obtenidos con la realización de las pruebas a ambos miembros de la pareja, sabemos si se necesitan llevar a cabo otras pruebas complementarias como, por ejemplo, para descartar el riesgo de transmitir alguna enfermedad genética al futuro bebé. Pero, sobre todo, el diagnóstico de ambos factores es clave para determinar qué tratamiento será el más adecuado en cada caso concreto.

Dra. Carmen Calatayud Lliso

Co-Directora de CREA

¿Te ha gustado? Comparte esta noticia
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

El mejor papa del mundo