“Yo siempre había querido ser madre pero, por diversas razones, no había empezado la búsqueda de una familia.”
Con la frase anterior comenzaba nuestra entrevista con Alicia, mamá de mellizos de cinco meses. En el blog de CREA te contamos cómo ha sido su experiencia en ovodonación.
“Conocí a mi marido con 32 años y tardamos un tiempo en decidirnos a formar una familia. De tal modo que, cuando nos pusimos en marcha, ya era demasiado tarde para mí sin yo saberlo. Estuvimos un año buscando sin mucho esmero y, al ver que no ocurría el milagro de la vida, decidimos acudir a CREA.
Tuve dos inseminaciones que no fueron fructuosas y, tras un diagnóstico genético preimplantación (DGP) posterior, me detectaron anomalías en mis ovocitos, por lo que no dudé ni un solo segundo en acudir a la ovodonación, pues el deseo de formar una familia es superior al de que sea genéticamente 100% nuestro.
A día de hoy, he de decir que tengo los hijos más maravillosos que podría tener y que no me arrepiento en ningún momento de aquella decisión que tomamos cuando comenzamos a vivir nuestra propia experiencia en ovodonación.

Tenía buenas referencias de CREA, por eso elegimos esta clínica y estamos encantados por el trato recibido y la atención prestada en todo momento. Son un equipo de diez. Además de ello, he tenido la suerte de que desde el minuto uno he sentido el apoyo de mi pareja, que se ha implicado totalmente con cada prueba, cada paso y cada resultado. El único trauma, si se puede llamar así, que he padecido, es llevar el proceso en silencio: tengo una amiga que llevaba el proceso en otro centro y nos relataba cada paso, cada resultado (por desgracia a día de hoy sigue siendo negativo) y al ver la presión que sentía cuando contaba por voluntad propia los malos resultados era algo que yo no quería vivir.
A día de hoy, todos piensan que dos bebés son fruto de un tratamiento de reproducción asistida, pero de lo que piensen a lo que tengamos que explicar de nuestra vida privada es muy diferente. Por eso, solicité discreción total en la clínica, algo que han hecho y respetado siempre, lo cual agradezco enormemente.

Mi vida como madre es muy feliz. Los desvelos y las preocupaciones son maravillosos. Si bien, es verdad que cambia la perspectiva de la vida totalmente. Antes me consideraba más fría, ahora lloro por todo, ¡o igual son las hormonas todavía alteradas!
A otros futuros padres les diría que no desistan en formar una familia, que no se pongan límites ni restricciones, porque tenemos mucho amor que dar a esos niños tan maravillosos.
Yo tengo mellizos de cinco meses y, tanto mi marido como yo, somos muy felices con ellos. Son unos niños grandes, hermosos y muy sanos, a fecha de hoy, y cruzo los dedos, no saben lo que es el Apiretal todavía. Tienen cinco meses, pesan unos ocho kilos y miden alrededor de 70 cm; así que, qué puedo decir, que me ha durado muy poco el “tiempo de bebés”, pues ya están muy grandecitos y muy despiertos.

Un beso enorme para todos de Antonio y mío, y saludos especiales a la Dra. Carmen Calatayud.”
Este positivo y emotivo testimonio relatado desde el corazón, muestra la experiencia en ovodonación que vivieron hace tan solo unos meses Alicia y Antonio, que nos han enseñado que el amor siempre puede con todo.
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