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La microinyección espermática (ICSI) es fundamental en los tratamientos de reproducción asistida. Su tasa de éxito en CREA no deja lugar a dudas: el 64,7% de las parejas en las que se llevó a cabo esta técnica, y cuyos miembros masculinos eran menores de 40 años, consiguieron un embarazo (el 71,4% si tenían menos de 35 años). Por eso la microinyección espermática es una de las técnicas más demandadas y recomendadas en algunos casos de infertilidad femenina y masculina.

¿Qué es la microinyección espermática (ICSI)?

Es una técnica desarrollada para fecundar los óvulos en el laboratorio. Consiste en introducir, a través de una microaguja, el espermatozoide en el interior del ovocito, facilitando así el proceso de fecundación. La microinyección espermática también se conoce como ICSI por sus siglas en inglés, Intracytoplasmic Sperm Injection, que se traduciría al español como inyección intracitoplasmática del espermatozoide.

ICSI: paso a paso

El proceso de la microinyección espermática se realiza en el laboratorio. El primer paso es seleccionar un espermatozoide de calidad que presente las mejores condiciones morfofisiológicas, factor especialmente relevante en casos de morfología alterada y de oligozoospermia severa (baja concentración de espermatozoides en el semen).

A continuación, se hace un cultivo embrionario para comprobar el desarrollo del embrión y registrar su evolución. Entre tres y seis cinco días después, se hace la transferencia embrionaria al útero de la mujer.

La calidad del óvulo también influye en los resultados de la microinyección espermática. La ICSI se realiza en ovocitos maduros, cuando están en el momento óptimo para ser fecundados.

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Diferencias entre ICSI y FIV convencional

La diferencia entre una microinyección espermática y una fecundación in vitro convencional es, básicamente, la forma en que se realiza la unión de los gametos.

  • En la FIV clásica se colocan, en una placa de laboratorio, un óvulo y una gota de semen con miles de espermatozoides a la espera de que uno de ellos sea capaz de atravesar las cubiertas protectoras del óvulo y fecundarlo.

  • En ICSI, la fecundación se produce por micromanipulación, es decir, introduciendo directamente el espermatozoide, previamente seleccionado, dentro del óvulo.

Otra de las diferencias entre ICSI y FIV es la decumulación del óvulo, o lo que es lo mismo, la eliminación de las células del complejo cúmulo-corona que lo envuelve para facilitar la inyección del espermatozoide. En la microinyección espermática esta decumulación se hace antes de la introducción del espermatozoide, mientras que en la fecundación in vitro convencional se hace un día después de la fecundación.

A grandes rasgos, ICSI y FIV son técnicas similares, aunque la segunda es ligeramente más cercana al proceso de fecundación natural puesto que es el espermatozoide el que consigue, por sí mismo, penetrar en el óvulo.

Microinyección espermática

Elegir una u otra técnica depende de las condiciones concretas de cada caso. Para determinarlo es conveniente realizar a la pareja un estudio, teniendo en cuenta el factor masculino, ya que el factor masculino alterado es una de las principales indicaciones de ICSI, y si van a utilizarse gametos donados.

¿En qué casos se aconseja la microinyección espermática?

Aunque en muchas ocasiones el embriólogo apuesta directamente por realizar una ICSI que garantice la entrada del espermatozoide en el óvulo, los casos en los que la microinyección espermática está especialmente recomendada son:

  • Diagnóstico de factor masculino severo, que incluya problemas de bajo recuento, motilidad o morfología alterada en los espermatozoides. También cuando se requiera la obtención de espermatozoides a través de una biopsia testicular.

  • Problemas de fertilidad en la mujer provocados por anomalías ovocitarias que dificultan la fecundación, como puede ser el hecho de que los óvulos presenten zonas pelúcidas más gruesas de lo habitual.

  • Cuando ha habido fallos parciales o totales en ciclos anteriores por FIV convencional.

  • Para evitar la alteración de resultados de un DGP (diagnóstico genético preimpantacional), para descartar posibles alteraciones genéticas en el embrión. Durante una fecundación in vitro convencional, aunque normalmente es un único espermatozoide el que penetra en el interior del óvulo, son muchos los que se quedan adheridos a la cubierta del mismo. Al hacer la incisión en el embrión, para obtener una célula y analizarla genéticamente, puede producirse un arrastre de ellos y confundir su carga genética con la del embrión.

  • Si el espermiograma detecta, en el semen, la presencia de anticuerpos anti-espermatozoides.

  • Cuando se utilizan óvulos vitrificados, tanto si son propios como si son de una donante.

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CREA, expertos en factor masculino

Aunque en muchas clínicas de reproducción asistida el tratamiento del factor masculino se limita a realizar un análisis de semen y a hacer que los espermatozoides fecunden el óvulo, realizando una u otra técnica, aproximadamente la mitad de las parejas que tienen problemas de fertilidad presentan mala calidad en el semen. Por eso, en CREA pensamos que el factor masculino es fundamental para conocer las causas de la infertilidad de una pareja y que debe ser tratado exactamente igual que el femenino. Además, su diagnóstico es sencillo, pues se limita a pruebas como el estudio de la calidad del semen, la realización de una ecografía genital y un análisis hormonal y genético. Con todos estos datos, la elección del tratamiento de reproducción asistida adecuado es mucho más efectiva.

En este blog encontrarás numerosos artículos sobre infertilidad y masculina, así como acerca de todos nuestros tratamientos. Si tienes alguna duda, consúltanos.

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